martes, 17 de julio de 2012

Crónica del II Trail Cross La Majadilla 2012

Esta vez me puedo ahorrar hablar de buena parte de los previos a la carrera, ya relaté en el post anterior mi falta de entrenamientos, y ahora puedo confirmar que me habría venido bien hacer algunos kilómetros a pie, que la bici está muy bien para pasear, pero que no sustituye un entreno en condiciones.

Amanece desde la ventana de casa, se intuye la luna, madrugando...
El sábado llegué temprano, muy temprano, a la zona recomendada por la organización para aparcar. No sabía si me perdería al llegar así que salí de casa más pronto de lo que suele ser habitual, y claro al no extraviarme, y estando La Majadilla tan cerca de Las Palmas, solamente había otro coche más aparcado en la zona. Probé a bajarme pero soplaba un viento fuerte y fresco que a esas horas no me resultó nada apetecible. Me senté en el coche, puse la radio, saqué mi bolsita de frutos secos, y me relajé esperando que se acercara un poco más la hora de arrancar la carrera.


El día previo había estado mirando el listado de inscritos en la carrera y me había sorprendido el número de corredores apuntados, no llegaba a 150. Pensé que el hecho de coincidir ese mismo fin de semana dos carreras, otra más el fin de semana siguiente, y estar ya mediado el mes de Julio... no eran argumentos a favor de una inscripción masiva.


Al poco de salir del coche coincido con Roland (y familia), corredor del club vandama x-trail con el que he corrido ya en un par de carreras, y con Félix, otro habitual, que me contó que se llevó un trofeo en la b-trail de Santa Brígida, al llegar primero de su categoría, felicidades! Al poco aparece el único conocido con el que contaba (después de la baja por riesgo de lesión de Manuel Robaina, no hay manera de saludarnos!), Gonzalo (que ya publicó su crónica, casi tan rápido como su carrera) y del que siempre se obtiene información interesante, ya sea sobre la carrera que ocupe el día, o sobre el mundo runner en general, un puntal!


Parece que la prueba arrancará sin retrasos, las 10 de la mañana es una hora tardía para arrancar una carrera. La gente sale muy rápida, ayuda además que los primeros kilómetros son descendentes, pronto salimos de las calles asfaltadas y tomamos una pista de tierra en el barranco real de Telde, que nos conduce hacia la playa de Malpaso, en la que algún rider aprovecha el viento para practicar con la vela, viento que lanzó una ráfaga de arena contra el grupo al que iba siguiendo, que nos dejó escupiendo y sacudiendo tierra un buen rato... luego cruzamos por delante del centro comercial Las Terrazas, pasamos por encima de la playa de Bocabarranco y llegamos a Playa Grande, frente al centro comercial El Mirador, donde damos la vuelta para volver, ahora más cerca de la marea, alternando suelos de callaos de barranco, arena, tierra... en algún tramo las olas salpican y refrescan un poquito, puede que hasta sirva para reponer algo de sales...

Llegando al kilómetro 7, coinciden la vuelta al barranco de Telde, ahora en sentido ascendente, y el primer avituallamiento de la carrera. Aprovecho para beber algo, no he gastado casi líquidos de los bidones así que no relleno, pienso lo de siempre, que debería hidratarme más, pero lo de siempre, en cuanto arranco se me vuelve a olvidar. En el barranco, falso llano cuesta arriba (son escasos 100 metros de desnivel positivo en 5 kilómetros de barranco) pero se nota, esto no es el barranco del Guiniguada, el suelo es irregular, una incómoda mezcla de piedras y tierra; y por supuesto, el viento no sopla en el cauce de los barrancos, el calor me está fundiendo... en este tramo reflexiono sobre lo poco adecuado de haber pasado dos semanas montando en bicicleta, sin meter kilómetros de verdad a las piernas, me noto bastante más débil que en anteriores pruebas...

Pasada una eternidad, o eso me parece, sobre el kilómetro 11, comienzo a ver corredores en la otra cara del barranco, vuelven a correr en desnivel negativo, para luego perderse de vista ascendiendo por la ladera. Al poco veo a Gonzalo, en esa cara opuesta, se le ve fresco, se nota que tiene caja de maratoniano... pienso en gritarle un saludo, pero recuerdo que corre con música, y no voy a gastar un gramo de oxígeno intuyendo que no va a escucharme, voy demasiado cansado... un kilómetro más y cruzamos por debajo del Puente de los Siete Ojos, aquí está instalado el segundo avituallamiento, y una batucada! pero para eso todavía hay que subir un kilómetro más, y volver a bajarlo. Finalmente alcanzo el avituallamiento, bebo, relleno los bidones, como sandía, plátano... y seguimos. Estoy en el kilómetro 14, zona habitual de fallo físico de mis piernas, aunque en la Universitrail no ocurrió, no tengo mucha confianza en volver a tener esa suerte. Llego a la zona de la subida en la ladera, es una pista de tierra, me adapto al ritmo de los corredores cercanos, osea caminar, es una cuesta bastante empinada, luego comienza un pequeño descenso, hasta una curva y, sorpresa! dos personas de la organización nos dicen "toca escalar un poquito", miro hacia arriba y pienso en las fotos de la haría extrema con las cuerdas, aquí no hacían falta, pero por poco...

Escalada libre, kilómetro 15.
Nada más terminar la ascensión volvemos a correr un poco por asfalto, pasamos muy cerca del aparcamiento, y de la meta... y una vez más... empiezan los latidos en el gemelo, me paro, me apoyo en un muro y hago un intento de estiramiento, noto el dolor en el gemelo derecho, aunque no ha llegado a pinzarse... paso al lado de mi coche, me tienta pararme, ir directo a la cancha y retirarme, es la vez que más cerca he estado de hacerlo, pero... la organización ha llenado la carrera de voluntarios, voluntarios muy animosos, aplauden, gritan, sonrien, te hacen reir... cuesta retirarse mientras te aplauden, estiro un poco más y decido seguir, al fin y al cabo parece que ahora solamente hay que bajar al campo de golf del Cortijo, seguro que sobre césped se corre mucho mejor me digo...

Tercera sección de la carrera, últimos 7 kilómetros, Club de Golf el Cortijo, no tardé en sentirme muy ingenuo, el césped es para los golfistas, los corredores bajamos por tierra, cruzamos por un caminito y subimos a la ladera al otro lado del campo, de vuelta a la tierra, las piedras y el polvo. La subida de esta ladera es bastante pronunciada, proporcional también al número de kilómetros ya recorridos, se hace más dura todavía. Los voluntarios voluntariosos siguen animando y sonriendo "vamos, es la última subida, no queda nada"... les guardo un sentimiento personal que oscila a ratos del amor al odio. Finalmente coronamos, un par de corredores, de los pocos que he adelantado en toda la carrera, ya solamente caminan, son las 12 del mediodía y el calor nos está fundiendo. Vuelta a descender al césped (más estiramientos, estoy corriendo con los talones, estirando los gemelos, parezco un marchador disléxico!) vuelta a subir por la tierra, un último kilómetro, ascendente para no aburrirnos... y por fin llegada a meta.


2 horas y 20 minutos, puesto 98 de 127, agotado me acerco a la zona para corredores, una voluntaria me ofrece un acuarius con hielo y me sonríe, el odio desaparece, son un encanto! saludo a Roland que ha llegado hace ya un ratillo, y a Félix, que ya está en cola para su masaje, duchado y todo, ha vuelto a marcarse un tiempazo. Gonzalo ya ha volado, calculo que contento con su carrera. Me tiro en el suelo a hidratarme, recuperarme, y pensar en la próxima carrera, en 7 días tocan otros 21km en Teror.


Un par de enlaces:
Clasificaciones de la carrera.
Crónica de Gonzalo Quintana en Sosaku Runner.
Fotos de la carrera en facebook.
Galería de 472 fotos de la II Trail Cross La Majadilla, cedidas por Mari Milán y Eduardo Pérez.

4 comentarios:

  1. Peter, cada carrera te hace más sabio, aprendes a conocerte, a saber donde puedes dar más y donde debías haberte reservado. Me has hecho recordar muchas cosas que casi habían desaparecido de mi cabeza. El avituallamiento del km 7 me lo salté, había un tipo con cara de patoso del equipo de física de la universidad y cuando llegué a su lado comenzó a llenar un vaso...seguí. Lo de la batucada quizás no era necesario. Y lo del campo de golf yo también pensaba que allí se llaneaba sobre el cesped. Me gustó la carrera, no me ha dejado tantas agujetas como otras. Qué valor, ahora a por Teror. Yo ahora me dedicaré a entrenar hasta Septiembre, con el paréntesis de la subida a Teror que es como una tirada larga. Un abrazo,

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    1. La verdad que cuesta recordar las carreras en detalle, yo tengo que dedicarle un buen rato, revisar las fotos si tengo, o los álbums ajenos, seguir el trazado en el google earth, y van reapareciendo esos pequeños momentos perdidos en la ansiedad de la prueba.

      Nos vemos pronto seguro, en alguna otra, en el romano, o quién sabe dónde... un abrazo! :)

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  2. Yo también he sufrido el OdioEterno a los voluntarios pero se pasa rápido! Mímate el gemelo... Excelente crónica de una carrera desconocida. Bs!

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    1. Lo volví a experimentar este finde, pero en el fondo reconozco que se merecen todo nuestro cariño :) El gemelo paso de mimarlo, voy a seguir dándole caña hasta que sea capaz de aguantar por los menos 21k montañeros sin decir "este músculo es mio"!

      Un besito, nos vemos rodando! :)

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