lunes, 25 de junio de 2012

Crónica de la b-trail 25k de Santa Brígida

Estamos a lunes, más de 48 horas después de mi segunda carrera de montaña, la carrera más larga que he afrontado hasta la fecha, y todavía me cuesta hacer una reflexión meditada de lo acontecido el sábado en Santa Brígida. Aviso desde ya que la crónica se promete especialmente larga, un tanto desestructurada, y por momentos un poco novelesca.

El lugar escogido para la carrera ya era especial, una carrera en el pueblo en el que has vivido parte de la infancia, adolescencia, y juventud aporta una sensación extraña e intensa, unos nervios o nostalgia, una mezcla de sentimientos encontrados, algo difícil de explicar...

Foto del equipo blogero, antes de arrancar la carrera.
No recuerdo quién era el dueño de la cámara.
Centrándome en la carrera, nada más aparcar me encontré con Miguel y Mario, dos corredores que conocí en el entreno de la circular de Tejeda, y con los que he coincidido y compartido unos cuantos kilómetros (y alguna cerveza), en posteriores entrenos montañeros. Reconocí a Gonzalo y me presenté, ya tocaba saludarlo después de tanto tiempo como lector habitual de su blog. Aclaro que se olvidó de traer el cazamariposas, y no debió encontrar ninguna florecilla que llamara su atención, no volví a verlo después de la salida, hasta leer su nombre en la clasificación final, pero prefiero no dar pistas y esperar a leer su crónica, seguro que muy instructiva... Nos juntamos al poco con Quique y Alejandro, a los que ya conocía de los 10km de Telde, y de algún entreno más...



El arranque de la carrera estaba previsto para las 9:30, a esa hora ya se habían evaporado las pocas nubes que ocultaban el sol, y el día se prometía despejado y caluroso. Sumamos un cierto retraso al arranque ya que un corredor sufrió una bajada de azúcar (eso comentaron luego) y tuvo que ser atendido por el personal médico y trasladado en ambulancia. Finalmente arrancamos, neutralizados, unos 200 corredores entre las distancias de 10 y 25 kilómetros, dando una primera vuelta por algunas calles del pueblo, para finalmente comenzar el descenso al barranco.

Los primeros kilómetros de la carrera resultaron bastante atropellados, probablemente tendría que haber apretado más en la vuelta al pueblo, para arrancar en una posición algo más ventajosa, que evitara lo que rápidamente se convirtió en un atasco por un sendero en el que resultaba difícil ganar algún puesto. Había corredores que no se cortaban en saltar fuera del camino y estilo un tanto cabra montesa adelantar participantes, tomando bastantes riesgos pero logrando su objetivo. Los 10 primeros kilómetros no los conocía, ya que el entreno al que pude asistir correspondía a los últimos 15. Eran ciertamente dos secciones del trazado muy distintas, aquí no había grandes desniveles que salvar, pero la configuración del suelo, y la falta de brisa, lo hacían bastante agobiante, y pesado para las piernas.
La subida más fuerte, en el kilómetro 5, nos llevaba hasta el primer avituallamiento, y era el comienzo de unos kilómetros más descendentes, mucho más agradecidos, aunque con algún desnivel que te subía las pulsaciones de golpe.Un último kilómetro de subida nuevamente por el cauce del barranco nos devolvía al punto de arranque de la carrera, aquí terminaban su prueba los corredores de los 10km, al resto nos esperaban todavía 15 kilómetros más. Con los nervios de volver a pasar por el pueblo, me olvido incluso de parar a repostar en el avituallamiento, lo pagaré caro en unos minutos...

Foto de Alberto Cardona (Tamadaba entre semana)
Esta sería la sección más dura de mi carrera, unos 4 kilómetros ascendentes, con tramos muy empinados y de poca tracción por el tipo de suelo, que obligaban a forzar mucho las piernas. El olvido de reponer líquidos en el avituallamiento del pueblo me hace racionar el agua que me queda más de lo que seguramente sería deseable, y puede que me esté deshidratando más de la cuenta...
Justo en kilómetro 14, al cambiar la pendiente de la carrera, mi gemelo derecho vuelve a traicionarme, siento dos o tres punzadas fuertes, recuerdo Tejeda, preludio de dolor, y antes de que pueda aflojar el ritmo, colapso del músculo, el gemelo sube, se tensa, se pone a latir, a simple vista veo el músculo moverse a su antojo, y duele cada vez que lo hace, intento estirarlo, pero no soy capaz, intento caminar y malamente puedo hacerlo. Los siguientes minutos avanzaré muy lentamente, intentando acelerar el paso poco a poco, aprovechando que estoy en zona descendente.
Pasado un tiempo, cuando el gemelo empieza a retomar su forma, en el siguiente cambio de inclinación, nuevo contratiempo, el calambre se traslada al cuádriceps derecho, lo mismo, el músculo latiendo, una especie de bola aparece encima de la rodilla, intento apretarla y duele demasiado, opto por tratar de estirar, y a repetir el proceso, caminar lastimosamente hasta que puedo volver a trotar, y finalmente hacer algo parecido a correr.

En estas malas condiciones transcurrirá el resto de la carrera, por momentos parecerá que los músculos se mejoran, para luego volver a fallar; también la pierna izquierda, para no ser menos, participará de la fiesta de calambres, pinchazos y tirones.

Dejando a un lado los dolores musculares, las sensaciones fueron fantásticas, el entorno salvaje de la prueba me trasladaba muchos años atrás; la soledad real en muchos momentos, no ver ni oír a nadie en las cercanías, una tranquilidad rota solamente por la propia respiración agitada...

Los últimos kilómetros avanzaré casi por inercia, por cabezonería de terminar la carrera, tirando mucho más de cabeza que de físico. Llegar al último avituallamiento del mirador de las tres piedras, venirme un poco arriba con los ánimos de los voluntarios, y comenzar el último largo descenso hasta la línea de meta...

Y finalmente la alegría de encontrar a la familia animándome, esperando para recibirme al acabar la prueba, no esperaba verlas allí, y casi no poder reaccionar de la combinación de agotamiento físico y mental...


El resultado final, puesto 65 de 89 finishers, en casi cuatro horas. Hasta demasiado bueno me parece para la cantidad de tiempo que perdí en los 10 últimos kilómetros.

Notas desordenadas (esto se está alargando demasiado...):

- Poner una puntuación muy alta a la organización de la carrera, al club deportivo B-Sporty que se estrenaba con esta prueba, se han puesto el listón muy alto nada más comenzar!

- A los corredores conocidos, ya nombrados en la crónica, y a tod@s l@s que acabaron las distintas pruebas, felicidades! especialmente a Mario, que supo reponerse de un bajón físico y completar la carrera a pesar de un amago de abandono; y a Miguel, que tiró de mi en buena parte de la prueba, cuando las piernas me obligaban a detenerme, mil gracias!

- Un enlace a los resultados de la carrera.

Y a pesar de todo lo acontecido, o precisamente por eso, deseando volver a correr en la montaña!

P.D. Buenísima galería de fotos de Alberto Cardona en su blog Tamadaba entre semana.

P.D.2 Otra estupenda galería de fotos, de Aarón López, de los bichillo runner.

10 comentarios:

  1. Peter, un placer conocerte en persona. Coincido contigo al 100% en todas tus reflexiones. Cuando uno va a una primera edición se la juega, pero en este caso debemos felicitar a la organización.
    A pesar de los tramos donde no soplaba brisa, me gustó la carrera. Cuando me quedé solo pensé que me vendría abajo, pero al final hasta lo preferí. La sensación de estar en soledad en ese entorno es impagable.

    Hasta ahora mis escaramuzas montañeras eran en distancias de 40K y así me iba, que no quería volver. Pero este tipo de distancias más manejables me gustan, se me ha quedado un buen sabor de boca. Coincidiremos más veces.

    Tengo alguna foto de las que nos hicimos al principio y que me mandó Quique. Envíame un email a quintana.gonzalo@gmail.com y te las paso. Un abrazo,

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Acabo de leer tu crónica, cojonuda, no me repito, solamente felicidades y hasta la próxima!
      Ah y gracias por las fotos, claro :)

      Eliminar
  2. Tiempo y puesto cojonudo para ir tan jodido muscularmente. Calor y poca agua es igual a morir muscularmente, hay que estar fuerte como una roca para aguantar eso.

    SENTADILLASSSS!!!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Aaron! sentadillas, justamente en el gym me han puesto a hacerlas sobre un bosu, para fortalecer los tobillos, a ver si me ayudan también con los calambres...

      Eliminar
  3. Muchas Felicidades por la carrera y la crónica!!!...viendo los tiempos se nota que era muy dura así que felicidades de nuevo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Pancho! fue dura, pero creo que la satisfacción final está íntimamente relacionada con ese grado de dureza, tanto que ya estoy deseando repetir :)

      Eliminar
  4. Buena crónica Pedro, coincido contigo en que la organización estuvo fenomenal. Para mí el recorrido se me hizo muy duro, tuve la sensación de estar todo el rato subiendo y que los descensos o eran cortos o no te dejaban correr....En realidad tengo que entrenar más....Y ahora en la Universitrail a volar!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. La verdad que tienes razón, los descensos no compensaban las subidas que se sucedían sin descanso. Seguro que seguimos coincidiendo en entrenos y carreras. Volar en la Universitrail... será si se me terminan de quitar las agujetas... :)

      Eliminar
  5. Enhorabuena por la carrera! cada vez me estáis contagiando más y me están entrando ganas de hacer montaña, jejeje espero pode probarlo pronto.
    saludos!

    ResponderEliminar
  6. Enhorabuena, te supiste sobreponer a los problemas físicos para ser finisher.

    No coincidimos ni por casualidad, a ver si en la próxima hay suerte :)

    ResponderEliminar